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PUERTO VIEJO

Su historia siempre ha estado vinculada al mar, a la ida y venida de pioneros, viajeros y aventureros, al ajetreo típico de un núcleo comercial y al inevitable intercambio cultural que bajo el sol del Caribe se dió entre los pueblos indígenas con otros provenientes de todas partes del mundo, enriqueciendo el patrimonio cultural, resultando un lugar cosmopolita inigualable donde el respeto, la paz y la armonía permiten a todo el mundo experimentar la libertad en un entorno natural único.

En Puerto Viejo podrás disfrutar desde un viaje de relajación hasta uno de aventura, con numerosas actividades que te mantendrán ocupado todo el día y si quieres también la noche.

Asomándose al mar y abrigado por los verdes montes de Talamanca, Puerto Viejo te invita a descubrir sus secretas playas, algunas de las más atractivas del litoral caribeño, como playa Negra, la del Chino, el Parquecito, Stanford y Salsa Brava, playas paradisíacas donde relajarte a la orilla de mar.

Los bosques tropicales que rodean Puerto Viejo te ofrecen la posibilidad de explorarlos caminando, a caballo, en bicicleta o en cuadriciclo, para que disfrutes de la naturaleza en estado puro. Puedes organizar excursiones por toda la zona, en bote, snorkel y buceo en los arrecifes de coral, observación de delfines, surfear la mítica Salsa Brava, de las mejores olas de Costa Rica, kayak, canopy o rafting. Hay compañías tour-operadoras que te ayudarán a organizar tu aventura.

A pocos kilómetros, en los valles de la Baja Talamanca se encuentran las Reservas Indígenas Bribri y Cabecar, con poblados como Yorkín, Uatsi con sus ranchos típicos y su puente colgante, Shiroles, Suretka y para sentirte como un auténtico explorador, la catarata de Volio. En la Reserva Indígena Kekoldi encontrarás un proyecto de conservación de la iguana verde y una torre para la observación de aves.

En las últimas décadas el auge del turismo propició un desarrollo en la oferta de servicios turísticos de calidad, en muchos casos integrados con en el entorno y enfocados al ecoturismo, la conservación de los recursos naturales y el uso racional de los mismos. La oferta de hoteles tanto en el pueblo como en las cercanas playas varía desde alojamientos básicos y económicos hasta los que ofrecen mayor comodidad y servicios para que tus vacaciones sean perfectas. En lo referente a gastronomía hay numerosos restaurantes especializados que te ofrecen una fusión de platos con sabor a todos los rincones del mundo, la típica cocina caribeña, española, italiana, francesa, árabe, mexicana, thai, o china… aquí no echarás de menos el sabor de tu país.

Puerto Viejo es el mejor lugar de la costa caribeña para realizar compras. Abundan las tiendas de artesanía y galerías de arte local donde encontrar productos únicos elaborados artesanalmente, pinturas, tallas en madera, cestería, cerámica, elaboradas con productos naturales como madera, coco, bambú, semillas o conchas marinas. Encontrarás tiendas de ropa y accesorios, joyas, música, artículos de decoración, y por supuesto farmacias, clínica, supermercados y bancos, correos y agencias inmobiliarias entre otros servicios.

HISTORIA DE PUERTO VIEJO

Old Harbour es el nombre original de Puerto Viejo, con el que aparecía en los antiguos mapas piratas. Al igual que en otras poblaciones del Caribe sus primeros habitantes fueron pescadores de tortuga, uno de los primeros en instalarse en Puerto Viejo fue Horacio MacNish, de origen indio e irlandés, que se instaló al Norte de Old Harbour.

En sus inicios el poblado de Old Harbour apenas tenía 6 casas y estaba ubicado entre Miami Beach y el río Cocles, en el actual Beach Break, que era un campo de batalla entre piratas y los indios que bajaban de la loma Pirripli. Posteriormente se trasladó a su emplazamiento actual, que era un terreno pantanoso lleno de cocodrilos, excepto en una pequeña franja de terreno cercano a la costa, donde se construyeron 9 casas, dos pulperías, una iglesia y una escuela de inglés.

Desde la llegada de los primeros afro caribeños a la Baja Talamanca, gracias a sus características físicas como puerto natural, Old Harbour actúo como punto estratégico en las rutas de comunicación y comercio entre las poblaciones del Norte, Cahuita y Hone Creek, las del Sur, Grape Point y Manzanillo, y las poblaciones indígenas de Talamanca. Además fue una importante vía de transito marítimo entre Panamá y Nicaragua.

El Siglo XX empezó trazando a Puerto Viejo en el mapa de Costa Rica y delegando a un representante del gobierno, el primer juez fue Joseph Hunter, que se encargaba del registro de los recién nacidos y de poner orden entre sus habitantes, que habían aumentado con la llegada de trabajadores al concluirse la construcción del ferrocarril y de inmigrantes provenientes de Panamá y Colombia en 1.903.

En esa época la United Fruit Company extendió sus cultivos desde Panamá a los valles de la Baja Talamanca y abrió una línea férrea entre Sixaola y Cuabre, actual Olivia. Desde Cuabre había un sendero que llevaba a Old Harbour, ruta de comercio con los indígenas de Talamanca. La playa por su lado formaba el trillo natural para cabalgar o caminar hasta las otras poblaciones costeras. Puerto Viejo además era el punto mas importante de embarque y desembarque de la zona para el transporte de personas y de mercancías hacia Limón y otros puertos, su embarcadero principal estaba frente a la pulpería de Manuel León, el Chino.

La construcción de nuevas vías de comunicación por las compañías extranjeras, del primer embarcadero de madera construido por la Sinclair Oil Company en los años 20 y el posterior muelle, el Lanchón, por la Loffland Oil Company en los años 50, reafirmó la función comercial y portuaria de Puerto Viejo durante décadas. La creación de nuevas fuentes de trabajo por las compañías bananeras y petroleras dio paso a un crecimiento demográfico.

La singularidad de su población se forjó desde la formación del pueblo, social y culturalmente. Puerto Viejo y los poblados vecinos estaban aislados del resto del país, su población afro caribeña extremó las medidas para conservar su cultura y supo adaptarse a las condiciones y característica del lugar. Old Harbour tenía un papel importante dentro de esa lucha para la conservación cultural, albergó un edificio de la Asociación Universal para el Mejoramiento del Negro, UNIA, el movimiento del jamaicano Marcus Garvey, que era el centro social de encuentro de la gente desde Cahuita hasta Manzanillo, donde se representaban obras de teatro, fiestas, reuniones y albergaba la escuela de ingles, esta fue la primera construcción de madera del pueblo.

En 1.928 el presidente Don Cleto González Víquez visitó Old Harbour y se fue con la promesa de enviar ingenieros para trazar sus calles y lotes, al mes llegaron 2 ingenieros. En 1.935 el Congreso Constitucional de la Republica destinó 13 hectáreas para la formación del pueblo, dividido en porciones de una hectárea y subdivididas en doce lotes de 20 por 40 metros, cada una separada por calles de 15 metros de ancho. En la delimitación de sus calles y lotes se resaltó la importancia de su playa como área comunal, destinado los lotes más cercanos a ella para las actividades de uso público, escuela y guardia rural.

La retirada de las compañías bananeras de la zona tras su crisis dejo gran número de desempleados y produjo una emigración de la zona. Los que se quedaron reemplazaron el monocultivo del banano por el cacao, que trajo una época de bonanza para los pequeños productores. Puerto Viejo siguió siendo el centro de las poblaciones costeras y el principal puerto para el comercio de los productos de la zona.

Las carreteras terminaron enlazando Puerto Vejo con Limón, ayudando a su definitivo desarrollo, y fueron el escenario de entrada y salida de negros, chinos, blancos, europeos, petroleras, agricultores, escuelas, puentes, reservas, parques y leyes; la herramienta que ayudo a mezclar una infinidad de ingredientes sin saber a ciencia cierta cuál sería el resultado de tal receta, que fue el desarrollo turístico, siendo en la actualidad la principal actividad de este puerto de mar, que apuesta por un turismo sostenible.