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DESTINO MANZANILLO

Manzanillo se encuentra en el extremo sur del Caribe de Costa Rica, a sólo 15 kilómetros de Puerto Viejo y muy lejos del estrés. Su calle principal es un paseo rodeado de palmeras que corre junto a la playa y termina donde empiezan el bosque y las sorpresas para todo aquel que se aventure a conocer esta porción del paraíso.

Playas de arena blanca y aguas cristalinas que se mecen bajo una exuberante naturaleza, casas de llamativos colores elevadas sobre pilares de madera, pescadores que traen la captura de ese día, turistas y viajeros que eligen entre broncearse, tumbarse a la sombra de un cocotero, bucear entre sus corales, pasear en kayak por su costa, aventurarse en bote a ver delfines o viajar hasta el archipiélago de Bocas del Toro en Panamá, éstas son algunas de las razones para acercarse a Manzanillo.

Un pueblo que te saludará con la franca sonrisa del encanto afrocaribeño que han sabido conservar sus habitantes, que mantienen un apego profundo a la naturaleza, la paz y la alegría.

Manzanillo cuenta con algunos pequeños hoteles y casas de alquiler, en su mayoría familiares, que te ofrecen toda la hospitalidad y comodidad que necesitas para que tu estancia sea lo más agradable. Para comer destaca el famoso restaurante Maxi´s.

Refugio Nacional de Vida Silvestre Gandoca-Manzanillo

Manzanillo se ubica dentro del Refugio de Vida Silvestre, establecido en 1985, donde podrás adentrarte en su tupido bosque y recorrer sus idílicas playas. La Asociación de Guías de Manzanillo te ayudará a descubrir senderos que irán llenando tus sentidos con los vivos colores de la vegetación de la selva tropical y con los misteriosos sonidos que producen las diferentes especies de monos, perezosos, lagartos, loras, tucanes y demás pájaros que aquí conviven.

A otro lado del refugio se encuentra Punta Mona y la comunidad de Gandoca, un lugar perfecto para realizar ecoturismo y disfrutar de su laguna donde viven nutrias, aves acuáticas y se halla el manglar mas importante y rico del Caribe Sur de Costa Rica. Además cuenta con un bosque de Cativos y con la tortuga Baula, la más grande del mundo, que llega a desovar a esta playa y para la cual existen programas para su estudio y conservación.
Al final de tu recorrido por Manzanillo, mientras saboreas un pescado o una langosta fresca, te darás cuenta de que también se puede vivir sin estrés. Y es que donde la carretera termina comienza la Pura Vida.

HISTORIA

El Refugio Nacional de Vida Silvestre Gandoca-Manzanillo, creado en el año 1.985, además de proteger su rica biodiversidad protege los mágicos lugares que los antepasados eligieron como su hogar, abandonando sus lugares de origen en pequeñas embarcaciones por las aguas del mar Caribe hasta llegar a estas costas en busca de una vida con más recursos.

Uno de ellos fue Peter Hansel, pescador de Bocas del Toro, que sería el primero en afincarse en Manzanillo, llamado así por un árbol de manzanillo que había en el lugar, otro fue Ezekiel Hudson, venido de Nicaragua, que junto a Celvinas Caldwell, de San Andrés, se establecerían en Monkey Point, Punta Mona, a la que supuestamente bautizó Cristóbal Colón por la cantidad de monos que encontró.

A ellos les siguieron otras familias y poco a poco la agricultura fue ganando protagonismo, el coco se sembró a lo largo de la costa y fue el principal producto para comerciar, después llegó a la región el banano y el cacao. Aunque la pesca de tortuga se fue abandonando los habitantes de Manzanillo siempre conservaron una relación estrecha con el mar y con la pesca, actividad que siguen desarrollando.

La formación de Gandoca se dio mucho tiempo después con la llegada de una compañía maderera en los años 40 del pasado siglo, al irse se quedaron unos cuantos trabajadores en lo que sería la comunidad más al Sur de la costa Caribeña, a los que se les unieron agricultores en busca de terrenos para sembrar.

A Manzanillo y Punta Mona solo se podía acceder por el mar, lo que produjo un aislamiento del resto de poblaciones de la costa durante la época de las compañías extranjeras, aunque si aprovecharon el crecimiento económico que trajeron a la región para comercializar sus productos. Con el tiempo Monkey Point se fue despoblando y Manzanillo, con la construcción de la carretera en 1.984 que lo unía a Puerto Viejo, fue saliendo de su incomunicación hasta convertirse hoy en un destino obligado para los amantes de la naturaleza.

Sus bosques tropicales, playas paradisíacas y aguas marinas que suministraban el alimento a los primeros pobladores, constituyen ahora una fuente de ingresos para los habitantes de la zona, afro caribeños en su mayoría, debido a la entrada de turistas atraídos por estas riquezas naturales y culturales.