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REPORTAJES CARIBBEAN WAY VIDA SILVESTRE

La Gran Lapa Verde

De regreso en el Caribe Sur

La Gran Lapa Verde, Ara ambiguus, es seguramente el ave más emblemático del Caribe costarricense por su majestuosidad, simbología y belleza, y una de las muchas especies tropicales en vías de extinción. Los antiguos habitantes de Talamanca consideraban las lapas aves sagradas que enriquecían el bosque con sus colores, sus cantos (trino) y su nobleza, tanto así, que el cacique de esta región ostentaba el título de Rey de las Lapas. Así se conocía al gran héroe indígena de Talamanca Pa Bru, conocido como Pablo Presbere, posteriormente homenajeado por el estado costarricense como el “Defensor de la Libertad de los Pueblos Originarios”.

La Gran Lapa Verde está calificada como especie en crítico peligro de extinción (CITES I) y solo habita en los bosques húmedos de las tierras bajas de Mesoamérica, principalmente del lado Caribeño, entre el oriente de Honduras y el noroccidente de Colombia, se estima que su población mundial no sobrepasa los 1.500 individuos. En Costa Rica la especie habitó la mayor parte de las tierras bajas del Caribe, actualmente se estima que la población se ha reducido a unos 400 individuos y solamente unas 100 parejas reproductoras. El área de anidación más importante del país se ubica entre los ríos San Juan, Sarapiquí, San Carlos y las faldas norte de la Cordillera Central. Las últimas lapas verdes del Caribe Sur desaparecieron a finales del siglo pasado, como lo recuerdan con nostalgia nuestros adultos mayores.

La Gran Lapa Verde es la segunda ave más grande de la familia de los loros (psitácidas), mide unos 85 cm. de longitud y pesa 1,4 kg. Ostenta un hermoso plumaje en su mayor parte verde amarillento, rojo en la frente y en las plumas centrales, y azul y rojo en las plumas de las alas y la cola. Su pico negro con la punta gris es increíblemente fuerte, adaptado para quebrar las más duras semillas silvestres. Su trino es reconocido como el sonido más fuerte y penetrante de todas las aves, constituye el medio de comunicación del grupo y es un poderoso instrumento de defensa. Por fortuna en la actualidad volvemos a oír su canto en los cielos del Caribe Sur, su tono inconfundible y penetrante nos anuncia el regreso a Talamanca de su ave simbólica.

Las lapas prefieren desplazarse por el dosel del bosque en grupos pequeños, de tres a siete individuos, buscando alimento y ramas altas donde perchar. Su dieta es a base de semillas de varias especies de árboles, destacándose la gran leguminosa conocida como Almendro de Montaña, Dypterix panamensis, un voluminoso árbol de suma importancia en la alimentación y anidación de este ave. También son importante fuente de alimento las semillas y frutos de otros árboles como el almendro de playa, el jobo, el jabillo, el ojoche, la fruta de mono y los frutos de diversas palmas de las tierras bajas.

La Gran Lapa Verde se reproduce entre diciembre y junio en cavidades de árboles, sobre todo del mencionado almendro de montaña, cavidades que se forman al quebrarse las grandes ramas de estos árboles. Aunque ponen hasta tres huevos, normalmente solo uno incubará un nuevo individuo. El nacimiento de un polluelo y los cuidados extremos durante su crecimiento hacen que esa pareja se salte un periodo de reproducción. La hembra incuba los huevos durante 27 días y el macho lleva el alimento al nido. Posteriormente y durante los 90 días que el polluelo permanece en el nido, la alimentación y el cuido serán compartidos por ambos padres. Se cree que estas lapas forman pareja de por vida. La reproducción de esta especie es muy frágil y lenta lo cual ha incidido en que se encuentre en peligro de extinción.

La organización a cargo de la reintroducción de la Gran Lapa Verde en el Caribe Sur se llama “El Proyecto Ara”, se trata de la primera experiencia científicamente controlada de reintroducción de esta especie. La meta es restablecer una población autosuficiente, sostenible naturalmente, que eventualmente sea capaz de articular con las poblaciones remanentes del norte del país y aquellas del área central de Panamá.

La elección del Caribe Sur como sitio para iniciar este primer proyecto de reintroducción de la Gran Lapa Verde se debió principalmente a sus extraordinarias condiciones naturales, cuya preservación está garantizada por la existencia del Refugio Nacional de Vida Silvestre Gandoca-Manzanillo y un cantón, que como Talamanca, cuenta con un 80% de su territorio bajo diversos regímenes de protección ambiental. También influyó el hecho de que antiguamente esta región había sostenido una abundante y vigorosa población de la especie y a que el decidido apoyo de propietarios, autoridades, educadores y funcionarios del Area de Conservación Amistad Caribe, del Ministerio de Ambiente, se propusieron vencer las amenazas que una vez condujeron a la extinción de las aves.

A este esfuerzo se une el World Parrot Trust, organización de renombre mundial, con un importante apoyo técnico y financiero. Adicionalmente, gracias al apoyo del Instituto Nacional de Biodiversidad, INBio, El Proyecto Ara desarrolla un amplio y exitoso programa educativo en los centros escolares y secundarios de Talamanca, gracias al cual el conocimiento de la Gran Lapa Verde y la importancia de su protección se difunde día a día entre la población de la región.

La estación de liberación de la Gran Lapa Verde de Manzanillo inició actividades en el año 2.010, gracias a donaciones se construyeron los aviarios y las estructuras de apoyo, y se contó con personal especializado para dirigir el proyecto. Las lapas que se han liberado proceden de un centro de reproducción del Proyecto Ara ubicado en Punta Islita, Guanacaste. En la estación de Manzanillo se lleva a cabo el crítico proceso de adaptación de las lapas a las condiciones que encontrarán en su vida en libertad. Durante cuatro a seis meses se familiarizan con los ruidos de su nuevo ambiente, aprenden a comer semillas y frutos salvajes que posteriormente tendrán que buscar en condiciones naturales, e identificarán amenazas de la selva donde tendrán que astutamente sobrevivir.

Cuando los técnicos consideran que las aves están preparadas para vivir independientemente se inicia el proceso de liberación. Poco a poco las lapas se van soltando y se va monitoreando su comportamiento muy de cerca para asegurarse de que la adaptación sea exitosa. En varios casos las lapas liberadas tienen que ser rescatadas por enfrentar dificultades imprevisibles que las ponen en peligro. La intervención en estos casos inicia con una llamada de alerta de algún vecino que vió una lapa en peligro o desorientada, lo cual activa de inmediato toda una operación de rescate. Estas alertas de los vecinos son imprescindibles para el éxito del proyecto.

Este proceso de crianza, adaptación, liberación y monitoreo en libertad, se ha repetido cuatro veces desde que inició el proyecto, gracias a lo cual se ha alcanzado población en libertad de 45 individuos. El Proyecto Ara continuará liberando lapas verdes hasta que se consolide un grupo autosuficiente en la región.

En el 2.015, la estación de Manzanillo, inicia el programa de nidos artificiales para estimular la reproducción en libertad. El año pasado dicho programa fue el ingrediente clave para que las primeras parejas de lapas liberadas por el proyecto hicieran sus nidos y naciera Pëwe, la primera lapa verde nacida libremente como resultado de un programa de reintroducción. Este nombre fue escogido por su significado en la cultura indígena Bribri, según su cosmología Pëwe fue el llamado del loro de Iríria, la Madre Tierra, anunciando la llegada de un mensajero del dios Sibú. Pëwe es hoy día un esplendido ejemplar de 9 meses, come algunas frutas y semillas, pero aún depende de sus padres para abrir y masticar los duros frutos del almendro.

La estación de Manzanillo ya está preparada para la próxima época de apareamiento y reproducción, segura de que los siguientes meses del 2.017 traerán nuevas y ruidosas sorpresas a los mágicos bosques del Caribe Sur.

Pëwe y quienes lo seguirán constituyen un vivo homenaje a Margot y Richard Frisius quienes hace más de 30 años dieron inicio a la Asociación El Proyecto Ara en su finca de Río Segundo de Alajuela. Ahí establecieron un centro de reproducción de lapas (guacamayos) al darse cuenta del descenso alarmante de estas magníficas aves en Costa Rica. Hoy día, además de la estación de liberación de Manzanillo, el Proyecto Ara cuenta con un centro de reproducción de lapas verde y roja, y con una estación de liberación de lapa roja en Punta Islita, Guanacaste.

Gracias al esfuerzo del Proyecto Ara de nuevo los colores de esta extraordinaria ave surca nuestros cielos y su grito estremece nuestros corazones. Ya una vez fuimos responsables de la desaparición de la gran Lapa Verde en el Caribe, seamos todos ahora parte de esta obra y cuidémosla sencillamente apreciando su nobleza y majestuosidad, dejándolas ser.

El Proyecto Ara

Para visitar la estación de reintroducción en Manzanillo:
Teléfono de reservas (+506) 8971.1436 o al correo manzanillo@thearaproject.org
También puedes reservar en nuestras oficinas de Costa Rica Way Travel en Puerto Viejo.
Puede colaborar o conocer mas del proyecto en www.thearaproject.org y en www.facebook.com/ProyectoAra

Nuestro reconocimiento a El Proyecto Ara por su admirable labor y nuestro agradecimiento por la ayuda brindada para la elaboración de este reportaje y las imágenes que lo ilustran.