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RAICES DEL AFROCARIBEÑO

Originario del África ecuatorial, este grupo étnico llegó al país en diferentes momentos históricos y contribuyó a enriquecer la cultura e idiosincrasia costarricense.
La primera oleada migratoria se produjo en la época colonial, cuando el tráfico esclavo los condujo a América donde fueron sometidos a los trabajos más duros tanto en el ámbito urbano como en el rural.
La segunda gran oleada provino de las Antillas, especialmente de Jamaica, a partir del año 1872 por la construcción del ferrocarril que uniría el Valle Central con la costa atlántica.
Cabe mencionar también a los pescadores de tortugas, provenientes del Caribe, que a principios del siglo XIX fueron instalándose en el litoral limonense fundando pequeñas poblaciones.

LA ÉPOCA DE LA COLONIA

A raíz de la colonización de América se extendió entre los siglos XVI y XVIII la práctica del comercio de esclavos africanos, por la necesidad de alimentar la demanda de los colonos americanos debido a la falta de mano de obra indígena.
En Costa Rica el negro acompañó desde el principio a los españoles en su descubrimiento de nuevos territorios y en el asentamiento de las primeras poblaciones.
Concretamente en la zona de Limón el comercio esclavo se incrementó en el siglo XVII por el fortalecimiento de la actividad cacaotera en Matina. Hombres mujeres eran traídos de las regiones de mayor densidad de población del África ecuatorial y occidental. Entre ellos predominaban los Congos y Angolas, del grupo Bantú,
El negro desempeñó por entonces un papel económico importante como trabajador en las haciendas ganaderas de Guanacaste, en las plantaciones del Valle Central y en los cacaotales de Matina donde la situación era más difícil.
Poco a poco fueron ganando su libertad hasta la abolición de la esclavitud en Centroamérica en el año 1823, pero ya antes había comenzado el cruce entre negros, blancos e indios, activándose los nexos entre los diferentes grupos étnicos. Así, para la fecha de independencia de Costa Rica, en el 1821, el 17% de la población tenia sangre negra, de lo que se desprende el papel significativo que desempeñó el negro en la formación del costarricense. Valga citar la herencia negra en la sangre guanacasteca y en el héroe nacional Juan Santamaría.

MIGRACIÓN DE JAMAICA

En el año 1655 España perdió Jamaica frente a los ingleses. Con ellos y gracias a la fertilidad de las tierras se produjo la revolución azucarera que implicó una gran demanda de esclavos para la explotación de las plantaciones, estos en su mayoría provenían del imperio Ashanti.
Pero las condiciones de esclavitud en Jamaica resultaron ser tan duras que a menudo se produjo el fenómeno de la cimarronería (esclavos negros huidos)
Tuvieron que pasar casi dos siglos hasta que en 1833, después de una cruenta lucha, se firmara el acta de emancipación que les dio la libertad.
Mas tarde la crisis azucarera de 1860 y crisis posteriores obligaron al jamaicano a emigrar fuera de la isla. Panamá, Cuba y Costa Rica fueron algunos de sus destinos.

EL FERROCARRIL EN LIMÓN

En el año 1872 se inició en Limón la construcción del ferrocarril que uniría San José con la costa caribeña. Este acontecimiento tuvo grandes implicaciones para Limón ya que posibilitó que, lo que hasta entonces era una aldea con escasos habitantes, se desarrollara plenamente como ciudad.
El duro clima de la selva tropical requirió mucha mano de obra y sobre todo buena resistencia física con lo que se hizo necesaria la contratación de mano de obra extranjera. Los primeros inmigrantes llegaron del Caribe, Honduras, Curazao, Panamá y Belice, pero posteriormente lo harían en mayor número de Jamaica.
El puente directo entre Jamaica y Costa Rica quedó establecido el día 20 de diciembre de 1872, cuando llegó el primer navío “Lizzie” a Puerto Limón procedente de Kingston con 123 trabajadores para la compañía. Un año después se contaban ya unos 1000 trabajadores jamaicanos, en su mayoría de origen Ashanti.
La relación existente en esa época entre el negro antillano y el estado costarricense era meramente circunstancial ya que en la mente del jamaicano estaba el ganar algún dinero y regresar a su tierra, por eso seguía manteniendo culturalmente una conexión con su país de origen.
Pero esa idea de temporalidad se vio truncada por diversas circunstancias. La crisis financiera del ferrocarril obligó a muchos a dedicarse a una agricultura de subsistencia instalándose, en algunos casos, en pequeñas parcelas a lo largo de la línea férrea. Se produjo inevitablemente un intercambio étnico y cultural con la población autóctona que estableció los primeros vínculos entre los negros antillanos y los indígenas de Talamanca.
Mas tarde llegó la explotación bananera, trabajo para el cual el jamaicano estaba habituado puesto que ya lo cultivaba en su país.
Así pues el negro antillano echaría raíces en una tierra nueva para él, manteniendo sus costumbres afro-británicas y produciendo un impacto imborrable en el desarrollo económico y cultural de Costa Rica.

PESCADORES DE TORTUGA

Anteriormente al ferrocarril, desde el año 1750 comienzan a venir a la costa caribeña pescadores de tortuga de origen afro caribeño que provenían mayormente de Panamá y de otros puntos del Caribe. Estos levantaban campamentos provisionales durante la temporada de pesca, entre Marzo y Septiembre, construyendo ranchos de madera de chonta y techos de palma, y sembrando coco, yuca, ñame, etc. que cosechaban en la temporada siguiente.
A partir de 1828 algunos de estos pescadores empezaron a establecerse definitivamente con sus familias, especialmente en el Caribe Sur. Algunos de ellos fueron William Smith en Cahuita, William Shephered en Puerto Vargas, Horacio NacNish en Puerto Viejo, Peter Hansel en Manzanillo y Ezequiel Hudson en Punta Mona.
En ese tiempo prevalecía una economía de subsistencia y todo giraba en torno a la pesca de la tortuga a la que arponeaban desde sus cayucos, para luego venderlas en Bocas del Toro, Panamá, tras 12 horas de dificultosa travesía por mar o en Greytown (San Juan del norte, Nicaragua) tras dos días de viaje, hasta que mas tarde el nuevo puerto de Limón les abriría un nuevo mercado.
Estos primeros pueblos afro caribeños del Caribe Sur fueron desarrollándose gracias a la innata capacidad de subsistencia de sus pobladores, a su fuerte espíritu de solidaridad y sobre todo al respeto hacia una naturaleza que les proporcionaba el sustento.