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REPORTAJES CARIBBEAN WAY HISTORIA

LOS PRIMEROS POBLADORES DE CAHUITA

La historia antes de 1.915

Colonos, Miskitos y Piratas

Para la colonia española resultaba difícil el acceso a la costa caribeña, después de muchas décadas de incursiones y expediciones a través de la cordillera de Talamanca y por el mar Caribe no fue hasta el siglo XVII que los colonos se establecieron en la costa, entre las desembocaduras de los ríos Parismina, Pacuare y Matina, en el Caribe Norte, dedicándose al comercio del cacao. Cahuita y la costa del Caribe Sur seguían siendo tierras vírgenes y deshabitadas solo visitadas por los indios miskitos de Nicaragua y por los piratas. Estas costas eran solo rutas de transito sin poblaciones permanentes, las agrupaciones más cercanas eran las comunidades indígenas ubicadas en la alta Talamanca que raramente bajaban a la costa.

La dificultad de establecer puertos y poblaciones en el Caribe por parte de la Corona Española facilitó la alianza entre los indios de la Miskitia, buenos conocedores del terreno, y los corsarios ingleses apoyados por la Corona Británica, quienes se acercaban a esta costa en busca de botines saqueando el cacao de las plantaciones y capturando indígenas para venderlos como esclavos.

Cahuita ya aparecía en los mapas de los piratas como lugar de refugio gracias a sus bahías protegidas por arrecifes coralinos y sus aguas calmadas que lo hacían un enclave idóneo donde resguardarse. Algunos restos de barcos hundidos son el testimonio de esa época de piratería, también son numerosas las leyendas de tesoros enterrados y espíritus que los custodian.

Bahías y Arrecifes de Coral

Los arrecifes de coral son estructuras que se han ido formando a lo largo de miles de años gracias al esqueleto calcáreo producido por unos diminutos animales llamados pólipos de coral. En Cahuita estos arrecifes se han desarrollado de forma espectacular creando barreras coralinas bajo las cálidas y poco profundas aguas de sus bahías conformando un ambiente protector y propicio para la vida de infinidad de especies vegetales y animales, entre ellas las tortugas marinas que en una época fueron muy abundantes.

Esta riqueza biológica de las aguas de Cahuita, que tantos turistas atrae hoy en día, fue de alguna manera la responsable del asentamiento y desarrollo de las primeras comunidades humanas ya que la pesca de tortuga fue la que atrajo a los primeros pobladores que llegaron a esta costa en busca de su preciada carne y sus caparazones, ellos, los pescadores de tortuga, fueron los primeros en asentarse en Cahuita y en todo el litoral del Caribe Sur.

Pescadores de Tortuga

A partir del año 1.750 comienzan a llegar al litoral pescadores de tortugas de origen afro caribeño de habla inglesa, navegando a remo y a vela desde Bocas del Toro, e indios miskitos de Nicaragua atraídos por las tortugas marinas. Fueron los miskitos quienes bautizaron el lugar como ¨cawi-ta¨ que en miskito significa ¨Punta donde crecen los Sangrillos¨ debido a la gran cantidad de estos árboles de flores amarillas y savia rojiza que crecen aquí.

Estos pescadores levantaban campamentos provisionales que se utilizaban durante la temporada de pesca, entre los meses de Marzo a Septiembre, en los que se dedicaban a la pesca con arpón de tortugas verde y carey. Para su subsistencia sembraban coco, yuca, plátano y ñame que cosechaban en la siguiente temporada. Para construir sus ranchos usaban la madera de una palma llamada chonta (maquengue) para los suelos y paredes, para los techos usaban la palma yolillo, muy común en zonas pantanosas, y el bejuco de hombre (kankibo) les servía para amarrar las piezas.

En 1.828 uno de estos pescadores de temporada decidió establecerse permanentemente en Cahuita, fue William Smith, de origen jamaicano, que junto con su familia hizo de uno de los campamentos ubicado al norte de Punta Cahuita su morada definitiva. A este afro caribeño venido de Bocas del Toro le siguieron otros, por citar algunos, Louis Hudson se estableció al norte de William Smith, otro de apellido Dixon escogió el costado sur de Punta Cahuita y William Shepherd se quedó en Puerto Vargas. Muchos de ellos llegaron acompañados de sus familias pero otros se emparejaron con indígenas de Talamanca, comenzó entonces un mestizaje que se mantiene hoy como característica de la población.

Estos nuevos pobladores bautizaron las regiones inspirándose en las características naturales del lugar como Big Bay (playa Grande) o Little Bay (playa Chiquita) y se establecieron preferentemente cerca de quebradas que luego se conocerían con el nombre de dichas familias como por ejemplo Kelly Creek (quebrada Kelly) o Duncan Creek (actual río Perezoso).

En ese tiempo todo giraba en torno a la pesca de la tortuga a la que arponeaban de pie sobre sus cayucos, luego las llevaban a la costa donde aguantaban vivas durante varios días antes de ser sacrificadas para vender sus productos en Bocas del Toro.

De pescadores a agricultores

A partir de 1.850 fueron llegando mas familias afro caribeñas desde otros lugares del Caribe, la agricultura de subsistencia evolucionó creándose excedentes que podían ser convertidos en moneda de trueque, básicamente se comerciaba con coco, su aceite y almidón de yuca, productos que se transportaban en pequeños botes a remo o a vela hasta Bocas del Toro en Panamá o Greytown (San Juan del Norte) en Nicaragua.

Las travesías por mar eran dificultosas y arriesgadas, se tardaba 12 horas hasta Bocas y 2 días hasta Greytown, hasta que unas décadas más tarde el nuevo puerto de Limón les abriría un nuevo mercado. Los costeños también comerciaban con los indígenas de Talamanca y después lo harían con los trabajadores de la United Fruit Company cuando esta compañía en 1.908 extendió sus cultivos de banano desde Panamá al valle de Sixaola, para ello usaban un trillo que partía de Old Harbour (Puerto Viejo) hasta Cuabre (actual Olivia).

Forzados por las circunstancias y el relativo aislamiento de la población los cahuiteños aprendieron a aprovechar al máximo los recursos que les ofrecía una naturaleza generosa, con la corteza de majagua confeccionaban sandalias y tejían cunas, con la algodonosa semilla de balsa se hacían almohadas y colchones y con la madera de este árbol se fabricaron los primeros instrumentos musicales. También aprendieron a elaborar sus propios licores como el guarapo de maíz, el guaro de caña o la cerveza de jengibre elaborada con un bejuco llamado chewstick (palito de mascar) mezclado con jengibre y jugo de caña.

En 1.882 el poblado de Cahuita, situado en lo que hoy es el Parque Nacional, ya contaba con 14 casas. Para 1.890, tras la finalización de las obras del ferrocarril que unió San José con la costa caribeña, se produjo una pequeña explosión demográfica de los trabajadores jamaicanos que buscaron en Cahuita un nuevo hogar. También en 1.903, año en que Panamá libró una guerra para independizarse de Colombia, llegaron muchos panameños en pequeñas embarcaciones desde Bocas del Toro y desde Colón huyendo del conflicto.

En estos primeros años del siglo XX Cahuita ya contaba con un representante del gobierno y un policía, el primer representante fue William Smith, Old Smith, encargado de registrar los nacimientos, muertes y aplacar disputas. Después llegaría el primer maestro, 2 iglesias, pulpería y un club de criquet. En esa época se empezaron a construir ranchos hacia el norte, en The Bluff (lugar del Cahuita actual), en Little Bay y en Big Bay. Ya para 1.915 había casi una treintena de casas en el viejo Cahuita.

En aquellos primeros años el principal cultivo era el coco que se sembró a lo largo de toda la costa, en Cahuita William Smith lo sembró desde Kelly Creek hasta Puerto Vargas y la familia Dixon desde Puerto Vargas hacia el sur, para comerciarlos se llevaban en pequeños botes a Limón. El coco entero era el negocio de los costeños, se pagaba a 3 colones por cada 100 cocos, aunque parte de las cosechas se dedicaban a elaborar aceite para cocinar, un trabajo difícil que hacían las mujeres, quienes para hacer 25 botellas debían pelar y rallar cerca de 200 cocos para sacarles la leche de la que una vez hervida conseguían el aceite, la broza que quedaba se la daban a las gallinas, para el fuego usaban como combustible la cascara de los mismos cocos. Las mujeres vendían el aceite en Limón a 12 colones el tarro, que equivalía a 25 botellas.

Por lo difícil y arriesgado de los viajes en bote a Limón los costeños se las apañaron para tener otros cultivos que les permitiera tener una vida autosuficiente, sembraron repollo, sandía, pepino, tomate, cebolla, frijoles y un vegetal que llamaban ¨quash¨, hacían azúcar de la caña que cultivaban, de la montaña sacaban palmito y sembraban diversos árboles frutales cuyas semillas venían de San Andrés y de Jamaica. Por otro lado los animales silvestres constituían una rica fuente de alimentos, para cocinar bastaba con buscar los ingredientes en el monte, el mar o la finca, de esta búsqueda nació el conocido rondón, del ingles ¨run down¨ que significa rebusque, un plato a base de proteína animal y vegetales cocinados en leche de coco.

Los viajes en bote

Para una época en que no existían las comunicaciones terrestres el mar era la única vía que tenían los cahuiteños para viajar y comercializar sus productos. Los botes que usaron los primeros pescadores de tortuga y los que se siguieron usando hasta el día de hoy se elaboraban de una sola pieza sacada del tronco de un árbol, especialmente de javillo. Para construir un bote se podía tardar hasta 3 meses a base de hacha y azuela, estos solían medir unos 20 pies de largo y 4 pies de ancho, lo suficiente para transportar 400 cocos y 2 tripulantes.

Fue William Smith el primero en traer dos veleros a Cahuita, el Alquimia y el Whisper, los trajo desde San Andrés hasta su propio embarcadero en Punta Cahuita. El Alquimia medía unos 50 pies de longitud y viajaba con frecuencia a Bocas del Toro y a Limón cargado de cocos y carey, con buen viento se podía tardar entre 2 y 3 horas en llegar a Limón, sin viento los viajes se hacían eternos ya que no existían los motores.

El Whisper era mas grande, medía 80 pies y hacía viajes mas largos hasta San Andrés y Jamaica de donde Old Smith traía todo tipo de cosas, muebles, libros, semillas, plantas, cabras y todo lo que sirviera para llevar una vida mas confortable en Cahuita. En el Whisper llegaron de Bocas del Toro las primeras tablas de pino y láminas de cinc para los techos con los que Old Smith se hizo su nueva casa dejando atrás el viejo rancho de maquengue. Old Smith hizo muchos viajes con el Whisper hasta que las autoridades se lo confiscaron acusado de contrabando.

En esa época había mas embarcaciones comerciando a lo largo de la costa, algunas ya eran lanchas a motor que hacían la ruta a Limón con pasajeros y mercancías como la Perseverance que en 1.909 ofrecía servicio semanal a Limón, o la Vanguardia en 1.912, poco a poco los motores fueron sustituyendo a las velas. Estas embarcaciones daban prioridad a la mercancía y si quedaba espacio podían viajar pasajeros, así que muchos cahuiteños seguían optando por ir caminando o a caballo por la playa hasta Limón.
En 1.910 La compañía bananera United Fruit Company puso a funcionar el ferrocarril de Limón al valle de La Estrella dos veces por semana, esto acortó bastante el camino a pié hasta Limón, con gusto los cahuiteños pagaban el precio de 1 colón que costaba el tren para ahorrarse 30 kilómetros de caminata desde La Estrella.

La comunidad

Para el año 1.914 la antigua Cahuita era la comunidad mas desarrollada del Caribe Sur, con dos iglesias, pulpería, escuela, policía y un club de criquet, las otras comunidades mas pequeñas eran The Bluff (actual Cahuita), Old Habour (Puerto Viejo), Grape Point (Punta Uva), Manzanillo y Monkey Point (Punta Mona). Curiosamente de todas ellas Old Cahuita es la única que no existe el día de hoy pues en 1.915 cambió de ubicación a donde se encuentra hoy, el lugar conocido hasta entonces como The Bluff.

La antigua Cahuita, situada entre las quebradas Hudson y Duncan (actual río Perezoso) contaba entonces con unas 25 familias que vivían en sus ranchos de maquengue con techo de palma o en casas de madera como la de la familia Smith. En ese tiempo la playa era bastante mas ancha que ahora y algunas de estas casas estaban construidas encima del agua con un corredor alrededor de la misma que servía de embarcadero.

Los habitantes de Cahuita eran de habla inglesa y religión protestante, heredado de sus antepasados en las colonias británicas. La primera iglesia fue la bautista fundada por un misionero norteamericano, el pastor Soby, quien hizo las gestiones para traer el primer maestro a Cahuita en 1.905, la escuela era en ingles. Después llegó la iglesia anglicana Saint Mark´s.

La población de Cahuita gozaba en general de buena salud tal vez por sus genes africanos resistentes al trópico, su estricta higiene y su saludable dieta alimenticia, eran pocos los que visitaban el hospital de la United Fruit Co. en Limón, cuando alguien enfermaba o sufría un accidente los cahuiteños recurrían a la medicina natural, las hierbas, de las que eran grandes conocedores.

Las parteras gozaban de gran reputación, en Old Cahuita era Dolores Dixon quien se ocupaba de los partos en los que rara vez se presentaban complicaciones. Igual reputación tenían los médicos culebreros ya que las mordeduras de serpiente eran comunes y temidas entre los agricultores, en Cahuita el viejo Smith y William Shepherd eran los médicos culebreros, aunque se cuenta que el mejor era Celvinas Caldwell de Monkey Point.

Los cahuiteños de antaño sabían divertirse, organizaban fiestas en las casas y en la playa donde no faltaban las bebidas artesanales elaboradas por ellos, los bailes y la música con instrumentos también artesanales. Los niños se divertían con juegos de fabricación casera como el ¨merry go´round¨ que consistía en clavar en la playa un poste de unos 2 metros de alto que servía de eje a otro tronco horizontal que tirado por una cuerda giraba sobre el poste central a modo de T, de los extremos del poste horizontal colgaban columpios o cuerdas donde los niños se colgaban.

Las niñas preferían jugar al ¨skitlolly¨, muy parecido a los bolos, que consistía en lanzar una bola de madera sobre 10 pines colocados sobre una tabla a los que había que derribar, en los años 20 este juego se hizo muy popular e incluso se organizaban campeonatos en la provincia. El deporte preferido de los costeños era el criquet, un deporte heredado de las colonias británicas, en 1.909 se jugó al primer partido de criquet entre Cahuita y The Bluff y hasta los años 40 fue el deporte rey en la costa de Talamanca, después pasaría a ser mas popular el beisbol.

Así fue como Cahuita entró en el siglo XX, un pueblo que se desarrolló gracias a la innata capacidad de subsistencia de sus pobladores, a su fuerte espíritu de solidaridad y sobre todo al respeto hacia una naturaleza que les proporcionaba el sustento.