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REPORTAJES CARIBBEAN WAY HISTORIA

CAHUITA 1915 – 2015

100 Años de la historia mas reciente

En los últimos 100 años la historia de Cahuita ha ido rápido, pasando de ser un pequeño pueblo de pescadores y agricultores prácticamente aislado a ser un floreciente destino turístico internacional. El esfuerzo de los cahuiteños durante el siglo pasado ha sido grande y es lo que ha llevado a Cahuita a estar donde está y a los cahuiteños a ser quienes son, dueños de su historia, aunque por el camino del progreso se haya ido perdiendo parte de su identidad. Este es un breve repaso a los últimos 100 años de la historia de este pueblo del Caribe Sur de Costa Rica.

Las compañías extranjeras

Con la entrada al siglo XX y la fundación del nuevo Cahuita llegarían a la región de Talamanca diferentes compañías extranjeras con el propósito de explotar sus riquezas naturales, provocando un gran impacto en la economía y desarrollo de las comunidades caribeñas.

Como ya contamos en el capítulo anterior la United Fruit Company fue la primera compañía en incursionar en la región en 1.908 cuando extendió sus cultivos de banano desde Panamá a los valles de la Baja Talamanca, construyó el puente sobre el río Sixaola y una línea férrea hasta Cuabre (Olivia), 10 años después extendería sus cultivos al Valle de la Estrella construyendo una línea férrea desde allí hasta Limón.

En 1.920 la compañía petrolera Sinclair Oil Company llegó a Cahuita, construyó una torre, comenzó la perforación de pozos en busca de petróleo en el viejo Cahuita y un campamento para sus trabajadores al lado sur de Duncan Creek, actual río Perezoso. Un incendio que perduró una semana destruyó la torre, después cerraron el pozo y se fueron a Puerto Viejo.

Con al llegada de la Penshurt Banana Company a Talamanca en 1.933 se abren nuevas vías de comunicación que contribuyen al desarrollo de Cahuita, la compañía abre un tranvía entre Penshurt y Hone Creek, mas tarde, en 1.967, la carretera uniría las comunidades de Bri Bri, Puerto Viejo y Hone Creek con Cahuita y Penshurt, 10 años después se terminaba el tramo de carretera de Penshurt a Limón.

Las compañías extranjeras llegaban con el capital y la tecnología para la explotación de sus productos, construían puentes, líneas férreas y caminos que fueron remplazando a las rutas marítimas, y aunque su aporte fue también económico pues crearon empleo, aunque precario, fueron quienes provocaron cambios transcendentales en la forma de vida de los habitantes de la costa y daños irreparables en los ecosistemas de Talamanca.

Por su parte la costa, excepto por breves periodos de tiempo, apenas fue tocada por estas compañías, los cahuiteños y costeños seguían con sus pequeñas producciones independientes, sus cultivos y su comercio.

El comercio marítimo

Las comunicaciones marítimas seguirían estando en pleno apogeo durante las décadas siguientes a la fundación del nuevo Cahuita para que los cahuiteños comerciaran sus productos, hasta que poco a poco se fue sustituyendo por el transporte terrestre.

Varias compañías con sede en Limón enviaban lanchas a la costa sur del Caribe especialmente para el comercio de tortuga y fuera de la temporada de pesca hacían los viajes para otros productos y pasajeros, estos viajes se hacían a conveniencia de las compañías y no como servicio público a las comunidades, así que los cahuiteños siguieron construyendo sus propios cayucos para llevar a Limón sus cocos y otros productos.

En estas primeras décadas del siglo XX los cahuiteños empezaron a extender sus fincas hacia la montaña sembrando cacao, un producto que traería prosperidad a las comunidades costeñas, producto que también se comerciaba por vía marítima.

Los temporales y el peligro que suponían los arrecifes coralinos a veces dificultaban el anclaje de las embarcaciones en Cahuita en el lugar conocido como The Hole, que era el punto de carga y descarga a donde los agricultores llevaban sus productos. La municipalidad de Limón construyó a finales de los años 30 un muelle en Punta Cahuita para facilitar anclajes mas seguros, una estructura de hierro con el suelo de madera que duró pocos años debido a que el mar carcomió el metal, el esqueleto de este muelle aún se puede ver en Punta Cahuita, dentro del Parque Nacional.

El Burrocarril

Con la segunda guerra mundial las compañías extranjeras entran en crisis y su actividad disminuye considerablemente trayendo consigo una mala época para la economía de Talamanca. El cierre de la Penshurt Banana Company supone también el cierre del servicio de tranvía entre Hone Creek y Penshurt pero los pobladores se las ingeniaron para sacar provecho de la línea férrea, así fue como nació el burrocar.

Utilizaron viejas vagonetas de carga, o las construyeron de madera, que eran jaladas por burros o mulas sobre los rieles de la vía. Durante mucho tiempo se ofreció el servicio de pasajeros y carga en el burrocar entre Old Harbour (Puerto Viejo) y Penshurt. De Cahuita a Penshurt se tardaba 2 horas y el precio era de 1 colón, luego el tren de Penshurt a Limón costaba 2 colones, por el contrario el viaje en bote costaba 6 colones en aquellos días.

La comunidad

La vida de los cahuiteños giraba en torno a las pulperías, las iglesias, las escuelas y los clubes culturales y deportivos, pero sobre todo pasaban el tiempo trabajando en la finca.

La primera pulpería del nuevo Cahuita la abrió un hispano que mas tarde se la vendería al chino Alejandro León cuya familia la administró hasta 1.980. Después abrieron negocio un chino de nombre Isaac Lee, un libanés llamado William Nassin, quien en 1.918 abriría otro almacén, y otro libanés conocido como Mister Lazarus inauguró un negocio que luego vendió a ¨Uncle Sam¨ Williams. En 1.920 un hispano de apellido Castro trasladó su negocio de Old Cahuita al nuevo Cahuita. También durante años funcionó una cooperativa de agricultores locales que manejaba dos pulperías. Las pulperías contaban con una gran variedad de productos gracias a las compañías que se dedicaban al comercio internacional, en aquel tiempo no faltaba de nada en los abastecedores.

Las dos iglesias que había en Old Cahuita, la Bautista y la de Saint Mark´s, se trasladaron a The Bluff, el nuevo Cahuita, hacia el año 1.920, al tiempo que llegaban otras dos iglesias nuevas, la Adventista del Séptimo Día y los Testigos de Jehová que se reunían en la casa de Ella Brown justo donde hoy día está situado el Salón del Reino.

Las escuelas

La escuela en inglés era lo que se estilaba en aquellos años debido al origen afro británico de los cahuiteños. Maestros originarios de Jamaica había bastantes en la provincia de Limón, lo difícil era encontrar maestros que se quisieran quedar en Cahuita ya que pocos cahuiteños podían pagarle el salario, así que los maestros duraban poco. En este sentido las iglesias contribuyeron cediendo espacios y financiación, los padres organizaban juntas para organizar la educación y se realizaban actividades culturales y fiestas para recaudar fondos.

En la década de los años 20 el Estado costarricense envió a Cahuita maestros en español pero estos no conseguían ganarse la confianza de los cahuiteños que seguían prefiriendo la escuela en ingles, además estos maestros llegados del Valle Central enfermaban mucho y duraban poco, no fue hasta 1.930 que la escuela de español de Cahuita funcionaría con regularidad.

La UNIA, Asociación Universal para el Mejoramiento del Negro, fundada por el Jamaicano Marcus Garvey en 1.919, contribuyó mucho a la promoción de la escuela en inglés y jugó un papel importante en las comunidades costeras entre los años 20 y los años 40 del pasado siglo.

Celebraciones y deportes

Hasta los años 60 en Cahuita se celebraban regularmente conciertos y actividades culturales y religiosas en las que participaba toda la comunidad, algunas de esas celebraciones ya perdidas eran el ¨Easter Monday¨ que era el lunes después de Semana Santa, el ¨Slavery Day¨ cuando se celebraba el fin de la esclavitud del Imperio Británico y el ¨Harvest¨ que era la fiesta de la cosecha que se celebraba en diciembre con la cosecha del cacao y otras frutas.

Los deportes servían para unir a la comunidad, los partidos de criquet, las carreras de caballo, el skitlolly y el beisbol eran los mas populares, los vecinos se juntaban para disfrutar de los partidos los domingos y feriados, las mujeres preparaban comida, dulces y chicha para después de los partidos donde no faltaba la música y la fiesta duraba hasta altas horas.

El criquet fue el deporte rey en las décadas de 1.920 y 1.930, se jugaba en el lugar donde está hoy el campo de futbol, una parcela que compró la municipalidad de Limón en 1.920 para este fin. Habían equipos de criquet por todas las comunidades de la región así que nunca faltaban los partidos.

Para las carreras de caballo en Cahuita se construyó una pista de casi un kilómetro a través del cocotal entre Kelly Creek y Duncan Creek. Los criadores de caballos se lo tomaban muy en serio, entre ellos destacaron Míster Selles Johnson con sus caballos Caribbean, Sir Edward y Surprise, Míster George Humphries con su caballo Sonny Boy, Míster Naman Temple con su caballo Scamp, y Míster David Kayasso con su caballo Walpa. Se organizaban carreras donde acudían caballos de las comunidades vecinas y el evento se convertía en una fiesta en la que se hacían apuestas y se montaban chinamos de comida y bebida al final de la pista.

El beisbol vino a sustituir al criquet en los años 40 ya que a causa de la guerra mundial era difícil conseguir el quipo, guantes, bates, etc. pues estos venían de Inglaterra. En 1.937 se formó el primer equipo en Cahuita, el Navy, que en su primer partido frente a un equipo de Limón, los Cubs, perdieron 28 a 1. El primer equipo que destacó en Cahuita fue el Liberty, manejado por Míster Zephaniah Palmer quien construyó un local para sus reuniones, después vendría un nuevo equipo formado por Míster Kayasso, el Fearless.

El club de Míster Palmer se convirtió en un centro festivo durante las décadas de 1.940 y 1.950 donde cada sábado se organizaban bailes y conciertos como los que daba Míster Sylvester Plummer con su guitarra de fabricación casera. Precisamente fue Míster Plummer quien trajo a Cahuita el primer aparato de radio en 1.932 convirtiendo su casa en lugar de reunión de multitudes que llegaban a escuchar la retransmisión de encuentros de criquet, las carreras de caballos del Derby británico así como escuchar emisoras americanas de música.

Al igual que en décadas pasadas las parteras y los médicos culebreros seguían gozando de gran prestigio y aunque el hospital de Limón cada día se hacía mas accesible los cahuiteños seguían recurriendo a ellos, por aquel tiempo había una partera conocida como Mother Rob que atendía los partos en Cahuita y Míster Edward Master hacia las veces de médico culebrero.

Cuando algún cahuiteño fallecía todo el pueblo se volcaba en darle su adiós. La noche del deceso se organizaban vigilias, las llamadas ¨Set Ups¨ que duraban toda la noche para acompañar al fallecido y su familia, estas no eran noches de lágrimas ya que los afro descendientes creen en la transformación del espíritu a otro plano tras la muerte, a otra etapa de la vida, creencia que tiene su origen en sus raíces africanas. A los nueve días del fallecimiento se organizaba el ¨Nine Night¨ o novenario como se llama ahora, una fiesta de despedida en honor del espíritu del fallecido que tras 9 días de andar libremente se siente contento y se despide de los vivos para no volver. Estas costumbres del Set Ups y del Nine Night se mantienen hasta el día de hoy.

La llegada de las instituciones

Desde los años 20 el Estado costarricense envió representantes hispanos para ejercer de autoridad local, a quienes el pueblo llamaban jueces, cuyo papel principal era registrar los nacimientos con lo que el recién nacido se convertía en ciudadano costarricense. Los mayores durante mucho tiempo se resistieron a cambiar su nacionalidad jamaicana o panameña pero poco a poco fueron registrando a sus hijos. En 1.950 la mitad de la población negra de la provincia de Limón aún tenía ciudadanía británica.

La guerra mundial de 1.939 trajo a Cahuita y a la región una época de depresión, las compañías extranjeras se marcharon provocando la marcha también de muchos habitantes. Muchos de los costeños se dedicaron de lleno a la siembra de cacao que en los años 60 y 70 vivió su época de esplendor.

Tras la paz mundial llegaría a Costa Rica la guerra civil en 1.948 encabezada por José Figueres Ferrer, aunque para los cahuiteños era algo mas o menos lejano. El nuevo gobierno establecido por don Pepe Figueres volcó la vista hacia la población afro caribeña y se interesó por el desarrollo de la región, o visto de otro modo, por la explotación de los recursos de la región. Poco a poco la gente de la costa de Talamanca comenzaría a participar de la vida política nacional y poco a poco también fueron perdiendo parte de su identidad étnica, irremediablemente sus destinos empezaron a estar ligados a las decisiones políticas tomadas en la capital San José. La primera mesa electoral que llegó a Cahuita fue para las elecciones de 1.953.

Y comenzaron a llegar las vías de comunicación y con ellas las instituciones del Estado, las leyes, los planes de explotación, los servicios públicos y los proyectos de futuro, un futuro que en esos tiempos se veía algo incierto.

En 1.956 entra por primera vez en Talamanca el Ministerio de Salud con una campaña contra la malaria mediante fumigación aunque a los cahuiteños no les gustaba o no lo necesitaban debido a su resistencia genética a esta enfermedad, las fumigaciones cesaron en 1.976. En 1.975 dio inicio el programa de Salud Rural en Talamanca, el primer dentista llegó a Cahuita en 1.976 y el primer médico lo hizo en 1.977.

En 1.969 se abre en Cahuita una oficina del Ministerio de Agricultura y Ganadería aunque no fue muy útil por la falta de mercadeo de los productos que recomendaba sembrar y la poca ayuda que otorgaban los bancos. En 1.970 se crea el cantón de Talamanca al que pertenece Cahuita. En 1.974 se abre el Colegio Técnico Profesional Agropecuario de Talamanca que se trasladaría a Bribri en 1.980, los jóvenes de Cahuita ya tenían donde seguir estudiando tras concluir el sexto grado sin tener que marcharse a Limón. La luz eléctrica llegó a Cahuita en 1.976 antes que a las demás comunidades de Talamanca.

El fin del cacao en los años 70 debido a la monilia, un hongo que afectó a la fruta, trajo otro periodo de recesión a la región cuando muchos se marcharon a trabajar fuera aunque la mayoría se quedó luchando por levantar sus fincas. En 1.984 el Ministerio de Agricultura anuncia un proyecto de financiación para la renovación de la siembra de cacao con nuevas semillas pero los cahuiteños se encuentran con un duro golpe al ver que los bancos requerían escrituras o planos catastrados de las propiedades para poder acceder a los créditos cosa que casi ningún cahuiteño tenía.

Las decisiones sobre los programas de desarrollo en la región seguían siendo tomadas en San José o Limón sin la participación de ningún poblador. Durante mucho tiempo las relaciones entre los cahuiteños y las instituciones del Estado fueron casi nulas, mas bien los cahuiteños se sentían victimas mas que ciudadanos.

Gran parte de los problemas de los cahuiteños residía en la tenencia de la tierra, en la falta de títulos de propiedad. Desde que se abrieron las comunicaciones y empezaron a llegar las instituciones del estado con sus proyectos de futuro los cahuiteños al igual que las demás comunidades del Caribe Sur recibían constantemente el mismo mensaje ¨la tierra no os pertenece¨.

Los conflictos empezaron en la década de los años 70 con la Ley Marítimo-Terrestre, la creación del Parque Nacional, las zonas turísticas, los planes reguladores, las explotaciones petroleras, y así proyecto tras proyecto sin tener en cuenta a los pobladores que ya estaban en esta tierra, a los que la falta de títulos de propiedad hacía muy vulnerables.

En 1.977 llegó la amenaza mas grave para los cahuiteños y para los habitantes de la costa del Caribe Sur, la Ley Marítimo-Terrestre que demarcaba los primeros 200 metros de ancho en la costa, los primeros 50 metros serían ¨zona pública¨ inalienable y los siguientes 150 metros serían ¨zona restringida¨ en la que no se reconocía la propiedad privada. Una ley nacional que tenía como objetivo asegurar el libre acceso a las playas y fomentar el desarrollo turístico racional en las costas, una ley que en principio parecía positiva y tiene su lógica, sin embargo no se tuvo en cuenta la singularidad de esta costa donde los primeros pobladores se instalaron precisamente en la playa y durante generaciones la playa fue su hogar, de repente estos pobladores que llegaron aquí antes que el propio Estado se encontraron viviendo en unas tierras que según el Estado ya no les pertenecía.

En 1.978 Cahuita fue declarado Parque Nacional con el objetivo de conservar su biodiversidad y su abundante vida silvestre, una buena idea que también fue algo injusta para los propietarios (sin papeles) que tenían allí sus fincas desde hacía varias generaciones pues sufrieron muchas restricciones y no vieron recompensada su expropiación, a pesar que al día de hoy el Parque Nacional represente un orgullo para los cahuiteños.

Los cahuiteños siempre han sido los primeros en querer proteger el entorno en el que viven, los cahuiteños no niegan los beneficios de estas leyes y al igual que todo Talamanca creen en el progreso y trabajan para construir una sociedad digna donde vivir pero siempre han reclamado que se les tenga en cuenta a la hora de tomar decisiones políticas que afecten directamente a sus vidas y al futuro de sus familias, tal vez sea necesario que se abra el debate sobre los derechos históricos que seguramente tengan sobre la tierra donde han vivido durante generaciones.

En las últimas décadas Cahuita tomó un nuevo rumbo hacia la actividad turística desarrollando todo tipo de servicios relacionados con el sector, contando hoy en día con una completa infraestructura capaz de satisfacer las necesidades de un turismo internacional en auge. Cahuita ofrece al viajero la oportunidad de descubrir la cultura afro caribeña en un entorno natural que se mantiene impoluto, como lo encontraron sus primeros pobladores.