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REPORTAJES CARIBBEAN WAY CULTURA

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TALAMANCA LA INDOMABLE

La Cordillera de Talamanca, la región mas abrupta, extensa e inexplorada de Costa Rica, posee paisajes de gran belleza y una riqueza biológica inigualable, donde un denso bosque tropical cubre las infinitas montañas y valles que desde siempre han dado cobijo a numerosas comunidades indígenas, principalmente de las etnias Bribri y Cabécar, los auténticos hijos de estas tierras, ellos representan el alma de Talamanca.

Esta misteriosa e impenetrable cordillera ha sido siempre una gran barrera natural, que junto a sus pueblos indígenas, han detenido a lo largo de la historia numerosos esfuerzos por dominarla y colonizarla; Continuas luchas con las tribus tariacas del Pacífico, invasiones de indios zambos misquitos, intentos de conquista por los españoles desde el año 1540, de evangelización por la iglesia, o de explotación por compañías petroleras, son algunos de estos intentos fallidos.

La dureza de la selva tropical unida a un pueblo fuertemente decidido a no dejarse someter, impidieron que Talamanca fuese conquistada, para orgullo de sus gentes, que se mantuvieron fieles a sus creencias, su lengua y sus costumbres, siendo testigos de numerosas amenazas, luchas y actos heroicos.

Luchas como la de Pablo Presbere, cacique de Suinse, que en 1709 encabezó una insurrección contra los españoles con el apoyo de diversas etnias. Una resistencia ideológica que le llevó a la muerte en Cartago, el 4 de julio de 1710. Fue tan bravío aquel levantamiento de las tribus talamanqueñas que tuvieron que pasar más de 80 años hasta que se fundara el primer cabildo en la región. Un periodo de paz que contribuyó a fortalecer su identidad cultural.

Otro de los grandes actos heroicos del siglo pasado fueron los de Antonio Saldaña, el último rey de Talamanca, a la cabeza de las comunidades que se opusieron a la expropiación de sus tierras, por parte de compañías extranjeras, con propósito de convertirlas en plantaciones de banano o cacao, entre ellas la Fruit Co., conocida como Mamita Yunai.

Desde entonces han sido muchos los que han ansiado la riqueza mineral y natural de esta región, hasta que en 1977, bajo la ley indígena n. 6162, se crearon las Reservas Indígenas de Talamanca, que junto con el Parque Internacional La Amistad, conforman la mayor extensión de áreas protegidas del país.

Hoy Talamanca sigue mostrando el mismo espíritu indómito. Como ayer, la unidad de su pueblo sigue siendo clave para enfrentar los retos del presente y del futuro, donde los embates por parte de la cultura hegemónica costarricense y la influencia que ejerce la población no indígena acelera el proceso de aculturación, poniendo en peligro las costumbres y los valores ancestrales.

Existen dos zonas geográficas diferenciadas dentro de la región de Talamanca: los valles y las zonas altas de la cordillera.

Las zonas altas están cubiertas de Bosque Tropical Muy Múmedo, con mas de 6.800 m.m. de precipitación media, convirtiéndolo en una tupida selva siempre verde, la Alta Talamanca, un universo todavía sin explorar.

Los valles, la Baja Talamanca, son una compleja red hidrográfica compuesta entre otros por los ríos Telire, Lari, Urén y Coen, que bajan por la vertiente oriental de la cordillera, y se juntan para formar el caudal del río Sixaola, que hace frontera con Panamá. Estos valles fueron el objeto de deseo de buscadores de oro, de petróleo y de madereros, con el propósito de explotar esas riquezas naturales, con la consecuente destrucción de los diferentes ecosistemas y de la biodiversidad que encierran sus bosques.

Bosques y ríos que han sido siempre el hábitat idóneo para los Bribris y Cabécares, a los que proporciona abundante caza y pesca, terrenos donde sembrar y recolectar, permitiéndoles llevar una economía autárquica, basada en el aprovechamiento racional de los recursos naturales, así como una existencia en paz y armonía con la naturaleza.

El uso de materiales orgánicos, como la chonta, suita, bejucos y madera de sus bosques, en la fabricación de las casas, nos refleja su cultura, su mundo y sus creencias, a través de una arquitectura que reproduce el universo creado por Sibú, su Dios.

Sibú, desde lo alto del cerro Namásul, arrojó las semillas de maíz, que germinaron y dieron vida a todos los clanes talamanqueños, clanes matrilineales, donde la mujer cumple un papel importante y en los que la pertenencia al clan se hereda por la madre, al igual que el derecho de propiedad de la tierra.

Clanes donde historia, cultura e ideología son trasmitidas por los awapa, de generación en generación, manteniéndolas imperturbables por siglos y ocultas entre los misterios de este paraíso. El awapa o awa posee un profundo conocimiento de herbolaria, tratando a sus enfermos con una conjunción de plantas curativas y sugestión, donde con cánticos rituales invoca a las energías telúricas para lograr la sanación.

De las fiestas tradicionales sobreviven las chichadas. La chicha, producida por la fermentación del maíz, es su bebida ceremonial, y el Sorbon el baile, donde hombres y mujeres forman un círculo moviéndose al compás marcado por los pies, como símbolo de solidaridad y de su arraigo a la tierra.

La artesanía tuvo un uso cotidiano desde hace milenios, cestería de bejuco, bolsos de burio y pita, arcos y flechas de madera de pejibaye o calabazas para almacenar agua y alimentos decoradas con tintes vegetales. En desuso ha quedado el mastate, una tela fabricada con la parte interior de la corteza de un árbol del mismo nombre, que antiguamente se usaba como un especie de poncho y enagua cortos.

Cada día mas turistas se internan a descubrir los encantos de esta región y cada día son mas los proyectos locales que se integran a la actividad turística como forma de desarrollo, siempre en el marco de un respeto por la naturaleza y por su cultura. Una visita a lugares como el criadero de iguanas de Kekoldi, Uatsi, Rancho Grande y su puente de hamaca, el río Yorkin o la catarata de Volio, entre otros muchos destinos, es una buena oportunidad para compartir con las comunidades y conocer algunas de sus tradiciones.

El Caribe Sur es un buen punto de partida para conocer esta región, allí encontrarás orientación de cómo llegar a estos destinos. Procura siempre que la comunidad indígena se beneficie de la visita de turistas, por ejemplo, contratando guías indígenas o adquiriendo artesanías, procurando que ellos participen de la actividad turística dentro de sus tierras, un fenómeno nuevo para ellos. La hospitalidad la tienes garantizada.

PABLO PRESBERE

Pablo Presbere, cuyo nombre original era Pa-Bru o Rey de las Lapas, era el cacique de Suinsi, actual Suinxy, en la margen derecha del rio Coen, 5 kilómetros al Este de San José Cabecar. Una vez que los españoles y los frailes se retiraron los indígenas prendieron fuego a 14 iglesias, varios conventos, guarniciones y casas de cabildo, destruyeron las imágenes y los objetos sagrados de los misioneros y liberaron a los indígenas recluidos en las misiones.

Presbere fue capturado por un ejército de españoles. En su juicio mostró gran entereza moral y fortaleza en sus principios. Fue sentenciado a muerte en Cartago el 4 de Julio de 1.710. Sin embargo Pedro Comesala no pudo ser capturado y logró reorganizar a la Nación de Ará o Talamanca.

Pablo Presbere es reconocido por su gran valor en la defensa de la identidad indígena. En 1.997 se le declaró Defensor de la Libertad de los Pueblos Autóctonos en un acto de reconocimiento a la dignidad heroica y ejemplar de tantos indígenas que cayeron ante la conquista y se declaró el 4 de Julio Día Nacional conmemorativo de la lucha del cacique Pablo Presbere.

Hoy día Talamanca sigue mostrando el mismo espíritu indómito y como ayer la unidad de su pueblo sigue siendo clave para enfrentar los retos del presente y del futuro.