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REPORTAJES CARIBBEAN WAY CULTURA

MOSAICO DE GENTES Y CULTURAS

Diferentes étnias y culturas que se mezclan y enrriquecen, con respeto y en armonía con la naturaleza.

Si hay algo extraordinario en el Caribe es su gente y su diversidad étnica, como resultado de la fusión entre las diferentes etnias y culturas que a lo largo de la historia se han asentado en esta tierra. Diferentes culturas que han sabido vivir en armonía creando y fortaleciendo una identidad propia, mas abierta, que se refleja en la indosincracia de su gente y en sus manifestaciones culturales y artísticas.

La costa del Caribe es sobre todo afrocaribeña, la música, la gastronomía, la arquitectura y las tradiciones guardan los secretos heredados del Africa Occidental y Las Antillas.

El ritmo del Caribe lo marca el Calypso, el género musical de esta región, junto con el Reggae. El calypso nace en Trinidad y Tobago, y surge entre los esclavos como forma de comunicación en las plantaciones, donde al caer la noche el Chantuelle contaba los sucesos, cantaba recados, mensajes de amor y noticias de familiares, ya que se les prohibia hablar entre ellos.

El Calypso y el Reggae siempre estan presentes y numerosas bandas locales se encargan de mantener viva la llama de estos rítmos amenizando las veladas caribeñas.

En gastronomía destacan los platos cocinados en leche de coco como el Rice and Beans y el Rondón, a base de mariscos y vegetales, algo de verdad delicioso, y es muy típica la Langosta o el Pargo Rojo al estilo caribeño u otros platos con recetas traidas de Jamaica. Y como no, el famoso Pati, que es una empanada de carne y especias con un toque picante. O la empanada dulce “Platintá” rellena de piña o banano, y el también dulce y famoso Pan Bon. Recetas particulares y secretas que deleitan los paladares mas exigentes.

Entre las celebraciones destacan por encima de todas el Día del negro, a final de Agosto, y el Carnaval de Limón, en Octubre, cuando las calles se visten de fiesta y el espíritu caribeño se desata en una explosión de color y ritmo.

Al interior, en la Cordillera de Talamanca, las comunidades indígenas, bribiris y cabecares, nos muestran otra forma de ver la vida, mas humana y en comunión con la naturaleza. Son pueblos que han conseguido mantener vivas sus creencias y tradiciones.

Sibo, su Dios, desde el Cerro Namásul arrojó las semillas de maíz, que germinaron y dieron vida a todos los clanes talamanqueños. La historia, cultura e ideologías de estos clanes son transmitidas de generación en generación por los Awapa.

La arquitectura reproduce el universo creado por Siso, la casa cósmica y construcciones hechas a base de materiales naturales, madera de chonta, palma-suita para los techos y amarres hechos con fibras. La artesanía sigue siendo la de hace siglos, cuando tuvo un uso práctico, cestería, jícaras (calabazas) arcos y flechas, y tintes naturales.

De las celebraciones destacan las Chichadas, en la que los vecinos se reunen para ayudar a otro a construir su casa, por ejemplo, y beben chicha de maíz, y bailan el Sorbón, un baile en el que abrazados forman un gran círculo que se mueve al compás marcado por la planta del pié, símbolo de solidaridad y arraigo a la tierra.

Con estas dos grandes culturas, la afrocaribeña y la indígena, muy unidas entre ellas, convive gente llegada de todos los rincones, cada una aportando sus costumbres y su identidad, y todas fundiendose y fortaleciendo lo que hoy dia es el Caribe, una encrucijada de culturas, un ejemplo para el mundo de convivencia en armonía.